Si marzo vuelve el rabo ni deja cordero con cencerro ni pastor enzamarrado.
En enero, el buey y el varón, hacen riñón.
Por Navidad cada oveja a su corral.
El oro se prueba con el fuego, la mujer con el oro, el hombre con la mujer y el caballo con el freno.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Odre de buen vino y caballo saltador y hombre rifador, nunca dura mucho con su señor.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Caldo de parras, mejor que el de gallina y de más sustancia.
Al caballo, como al amigo, antes de necesitarlo, pruébalo.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Caballo de rico, ¡qué rico caballo! Caballo de pobre ¡que pobre caballo!
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
De cola de perro y llanto de mujer, la mitad has de creer. De dinero y santidad, la mitad de la mitad.
En diciembre, el pastor y el labriego descuidan las ovejas y atizan el fuego.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, no tiene que reclamar.
Dar gato por liebre.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro y la amistad de su dueño.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Más vale perro bravo, que burro mañoso.
Más vale ser cabeza de ratón, que cola de león.
Loro viejo no aprende a hablar.
En Santa Maria (29 de junio), una hora crece el día; en San Blas (3 de febrero) un paso nada más; en San Antón, (17 de enero) un paso de ratón.